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LA CONQUISTA DE15 MIL LEGUAS.22 Oct 13 - 19:16 LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS ESTANISLAO S. ZEBALLOS DEDICADO A LOS JEFES Y OFICIALES DEL EJÉRCITO EXPEDICIONARIO ORIGEN DE ESTA OBRA* DOCUMENTOS OFICIALES Buenos Aires, 1º de setiembre de 1878. Señor Ministro de Guerra y Marina General Don Julio A. Roca. Conocedor V. E. de mi consagración al estudio de la cuestión Fronteras, tuvo a bien invitarme a redactar algunos apuntes sobre los antecedentes de la ocupación del río Negro y sobre otros datos históricos y científicos, convenientes para demostrar al país la practicabilidad de aquella empresa, y para proporcionar a los jefes y oficiales del ejército expedicionario un conocimiento sintético de la obra en que van a colaborar. V. E. me hizo ofrecer además que el Gobierno Nacional compraría la edición de mi obra en remuneración de mi trabajo. E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 4 Acepté con placer la invitación, renunciando desde luego a toda remuneración, pues me he consagrado a estos estudios, sin interés de lucrar con ellos, inspirándome en el principio de moral que encierra el siguiente pensamiento de autor célebre: "La ociosidad pesa y atormenta; el alma es un fuego que es necesario alimentar". Ofrezco, pues, al Gobierno la obra, de la cual puede hacer el uso que convenga a sus planes. Cuando se trata de asuntos de esta naturaleza, las diferencias Políticas deben ceder ante los altos intereses de la Nación; y por mi parte no he trepidado en poner a disposición del Gobierno los originales, cooperando con mis débiles fuerzas a la ejecución de la idea, que V. E. ha tenido el acierto de patrocinar con el aplauso del País. He redactado este libro en los ratos desocupados de que he podido disponer durante un mes, robando algunas horas al sueño a veces, a fin de que, como V. E. lo deseaba, pudiera ser leído por los miembros del Congreso, antes de terminar sus sesiones. Adolece, pues, de las incorrecciones consiguientes a los escritos que el autor entrega a la tipografía a medida que los produce. Sin embargo, cedo a V. E. el manuscrito, sin pretensiones literarias, pidiéndole tenga a bien hacer publicar esta carta al frente de la obra, para que sirva de ADVERTENCIA a los lectores y a los críticos. * El autor piensa escribir dos volúmenes más, una vez realizada la Expedición para completar el plan de su obra, de la que éste será el primer tomo. En consecuencia, se reserva todos los derechos sobre ediciones futuras. LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 5 Réstame, señor Ministro, hacer votos por la feliz realización de las aspiraciones del País y del Gobierno, en la empresa a cuya cabeza se coloca V. E. con fe y decisión; y los hago también por que el éxito esperado corone los nuevos sacrificios que va a afrontar el sufrido ejército de la República, una de cuyas inmaculadas y perdurables glorias, será la de conquistar y entregar a la acción redentora del hombre, quince mil leguas de tierra en una de las regiones más fértiles y encantadoras del planeta. Saluda a V. E. atentamente. ESTANISLAO S. ZEBALLOS Buenos Aires, setiembre 5 de 1878. CONSIDERANDO que es de evidente importancia el libro del doctor don Estanislao S. Zeballos, sobre la ocupación del río Negro y que conviene publicarlo en este momento, en que el Gobierno proyecta el avance de las fronteras, se resuelve: Mandar hacer una edición de él en número de quinientos ejemplares por cuenta del Tesoro Nacional, para distribuirla en parte entre los jefes y oficiales que han de concurrir a la Expedición. Dénse las gracias al Dr. Zeballos por el patriótico desinterés con que ha puesto a disposición del Gobierno su valioso trabajo, comuníquese y publíquese. AVELLANEDA JULIO A. ROCA E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 6 MINISTERIO DE GUERRA. Buenos Aires, .setiembre 17 de 1878. Sr. Dr. D. Estanislao S. Zeballos. Estimado compatriota y amigo: Usted ha querido escribir unos apuntes sobre Fronteras, y sin pensarlo ha hecho un libro interesantísimo y útil bajo muchos aspectos, que será leído con interés dentro y fuera del país. Su trabajo muestra grande preparación y perfecto conocimiento de la materia que trata. Va a ser una especie de revelación para la mayoría del pueblo argentino, que tendría que ir a buscar en cien volúmenes distintos los antecedentes que Vd. presenta en pocas páginas, narrados en un estilo fácil y ameno, acompañados de observaciones y razonamientos muy exactos. La lectura de su libro destruirá toda duda acerca de la importancia y la posibilidad de llevar la frontera al río Negro. Excuso decirle lo que él importará para todos los jefes y oficiales del ejército que tienen que tomar una parte activa contra los enemigos tradicionales de nuestra riqueza agrícola, porque basta su simple lectura para comprenderlo. Pero sus patrióticos y desinteresados trabajos no deben detenerse aquí y no serán completados sino cuando Vd. haga la historia de esta cruzada, una de las más fecundas que habrá realizado el ejército argentino desde los tiempos heroicos de LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 7 la Independencia, y de la descripción científica de la vasta región que vamos a conquistar, demostrando al mismo tiempo la importancia económica que adquirirán los nuevos territorios cuando se derrame en su seno la inmigración que en busca de un suelo fértil y de un clima benigno, arriba a nuestras playas de todos los puntos del continente europeo. Tenemos además que corregir la geografía de esa región y averiguar por prolijos estudios hidrográficos sobre las innumerables corrientes que se desprenden de los Andes, desde San Rafael a Nahuel-Huapí y se precipitan al mar por el Colorado y el Negro, si, como dice el coronel Jorge Velaco que acompañó al fraile Aldao en su expedición el año 33 al sud de Mendoza, el Chadi-leuvú y el Atuel son navegables para bergantines y fragatas, y si se podría vaciarlos con un costo de 4 a 5 mil pesos en el Colorado, por la extremidad sud de la isla de Limeñ-Mahuida, donde media apenas una distancia de 25 kilómetros entre éste y aquéllos. He aquí otro de los grandes problemas que resolverá la ocupación del río Negro, que por sí solo justificaría los esfuerzos que va a hacer la República, buscando su seguridad contra los bárbaros del desierto. Resuelta la navegación del Colorado por aumento tan considerable en el caudal de sus aguas, todos los ricos y variados frutos minerales y agrícolas de la provincia de Mendoza, tendrían una salida fácil y barata por Bahía Blanca, que, por su posición ventajosa para el comercio y por su excelente puerto, como el de Rosario de Santa Fe, está llamada a ser un grande emporio, la metrópoli de los pueblos que espontá- E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 8 neamente habrían de levantarse en los valles andinos y en algunos puntos de la pampa. El señor Presidente me encarga le dé las más expresivas gracias por su importante trabajo, que va a sernos tan útil para las operaciones de la guerra, y me ha ordenado se haga una edición especial de su libro por cuenta del Estado: AI dejar cumplido aquel encargo quiero agradecerle la expresión de mi particular agradecimiento y manifestarle que desde luego, queda Vd. invitado para formar parte de la Expedición. Soy su afectísimo amigo y compatriota. JULIO A. ROCA LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 9 ADVERTENCIA A LA SEGUNDA EDICIÓN La primera edición de esta obra ha despertado un indulgente interés que yo no esperaba. Ha sido agotada en una semana, habiendo tocado a la ciudad de Buenos Aires en la distribución menos de doscientos ejemplares. Esta circunstancia, los juicios alentadores que le han dirigido la prensa nacional y extranjera y geógrafos distinguidos como el señor Vizconde de San Januario, Ministro Plenipotenciario de Portugal por una parte, y por otra la generosidad con que la empresa del diario La Prensa pone desinteresadamente a mi disposición todos sus elementos tipográficos, me deciden a hacer una segunda edición, para satisfacer el interés despertado por la obra, y con el fin de llevar adelante mi propósito patriótico de prestigiar la ocupación de la línea estratégica del río Negro, demostrando la practicabilidad de la operación, fundado en la doble autoridad de la Historia y de la Ciencia. Escrita rápidamente la primera edición, adolecía de incorrecciones de estilo y de falta de desarrollo de algunas ideas importantes, deficiencias que he procurado salvar en cuanto me ha sido posible. He tomado en consideración, por otra parte, los consejos de la sana crítica, así escrita como oral. Ella honra y auxi- E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 10 lia a todo autor que, comprendiendo sus intereses, sabe aprovecharla discretamente. Aunque no dispongo de todo el tiempo necesario para encerrarme en los archivos y las bibliotecas particulares que guardan los tesoros de nuestra primitiva historia, pues consagro a estos trabajos mis cortos momentos de ocio, he reunido, no obstante, nuevos materiales históricos y científicos, de los que no pude hacerme al redactar la primera edición, aunque los tenía anotados en mi plan de trabajo para adquirirlos. En consecuencia, la primera edición ha sido no solamente revisada, sino también aumentada de una manera considerable, ya con los nuevos recursos que he hallado posteriormente en mi modesta colección americana, ya con el auxilio de los archivos, o bien con las referencias orales de personas que han asistido a la realización de los hechos o que las recogieron de boca de los actores. La parte histórica ha recibido un nuevo y poderoso refuerzo. He revisado más de mil cuatrocientos manuscritos sobre el río Negro, coleccionados y clasificados laboriosamente por el jefe del Archivo General de la Provincia. Entre estos documentos, encontré y estudié la correspondencia original entre el virrey Vértiz y Viedma, el superintendente de los establecimientos de la costa patagónica. Además, varias personas de mi relación me han facilitado documentos de sus archivos particulares, a los cuales hago referencia en el lugar correspondiente. Con estos elementos inéditos y completamente inexplorados, y con algunas obras que he adquirido y que antes no LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 11 tuve tiempo de consultar, he rehecho mi trabajo histórico, sobre un plan más metódico, matizándolo de mayor originalidad. Así, he bosquejado la historia de las exploraciones y ocupaciones del río Negro por los españoles, a la luz de los documentos del Archivo General de la Provincia; he consagrado una página a las expediciones ordenadas por Valdivia en 1553. Y a las realizadas por Amigorena en 1781; he descrito el cuadro sintético de la expedición de 1833, guiándome por interesantes referencias verbales, por la carta del secretario de Rosas, publicada en un diario bonaerense, por algunos documentos del Archivo General, y he reunido, en fin, las observaciones de longitud y latitud, realizadas por Descalzi en el Colorado, en Patagones y a lo largo del río Negro, que eran desconocidas y que existían originales en los papeles del general Guido, ministro de la guerra en 1833, cuyo hijo D. Carlos Guido y Spano, jefe del Archivo General de la Provincia, me las ha facilitado generosamente. Dadas estas ideas generales sobre las innovaciones que he introducido en la parte histórica de la obra, indicaré a continuación otras adiciones, por el orden en que ellas entran, omitiendo las de menor interés. El Capítulo I que trata de la "Reseña Histórica", será completado con las siguientes cuestiones: Exploración del río Negro que debió realizar el piloto Calleja bajo la superintendencia de Viedma, según resulta de documentos que conserva el Archivo de la Provincia de Buenos Aires, y causas que decidieron a abandonar esta tentativa, anterior al famoso viaje del piloto Villarino. E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 12 Consecuencias diplomáticas de un error del padre Falkner sobre el río Negro. Refutación de las interpretaciones arbitrarias con que los diplomáticos chilenos explotan dicho error, en contra de los evidentes y clarísimos derechos de la República Argentina a las tierras australes, desde el río Negro al cabo de Hornos. Bosquejo histórico de la Expedición de 1833, compuesto de acuerdo con las relaciones que he oído a personas de aquella época, que viven aún, rectificación de los errores históricos publicados sobre las operaciones del Ejército del Centro a las órdenes del general Ruiz Huidobro, y resultados generales obtenidos en dicha campaña, según el secretario del brigadier general D. Juan Manuel de Rosas. Consideraciones sobre la misteriosa ciudad de los Césares y descubrimientos que dan su verdadera situación. En el Capítulo II, destinado a trazar la importancia de las exploraciones por orden cronológico, trataré de adelantar todo lo que me sea posible, buscando principalmente nuevas luces respecto a los reconocimientos salidos del lado de Chile, sobre nuestros territorios. Daré también un resumen de las tentativas buscando fáciles caminos entre Chile y Buenos Aires. El Capítulo III es uno de los que me ha exigido mayores y profundos estudios y más largas meditaciones. No habiendo explorado yo mismo el río Negro, he tenido que buscar la verdad, o a lo menos aproximármela, a través de narraciones contradictorias, simples descripciones casi todas, sin bases de comprobación científica del punto de vista geográfico, que es lo que más me preocupaba. LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 13 Después de un prolijo examen comparativo de estos heterogéneos elementos, rectificando los unos con la autoridad más atendible de los otros, aclarando lo que era confuso y desechando lo inverosímil y fantástico, he trazado este capítulo, que las futuras exploraciones científicas se encargarán de confirmar. No introduciré, por consiguiente, modificaciones en los juicios que contiene, puesto que no han sido impugnados en lo más leve por los viajeros que aún viven, cuyos trabajos me he visto obligado a criticar cortésmente, en obsequio al deber de acercarme siempre a la verdad. Los planos geográficos con que ilustro el capítulo, reciben un importante refuerzo, cuya utilidad general no puede desconocerse, aunque astronómicamente no avance en la determinación de la situación de los lugares. Me refiero al croquis topográfico del viaje del sargento mayor Bejarano, documento cuyo original inédito he obtenido y agrego al Capítulo III. Creo que tiene importancia en la sección del río Limay y sus afluentes, sobre cuyo nombre, descripción y situación general había confusiones que el croquis viene a desvanecer, si no con la exactitud de las observaciones practicadas con instrumentos, a lo menos con la aproximación en las distancias y fidelidad en los detalles, que hacen notable el viaje de aquel oficial, como lo hemos demostrado en su respectivo lugar. Del punto de vista de la descripción del territorio, cuyo extracto he tomado del Diario de Bejarano, el croquis adelanta también a todas las cartas publicadas hasta ahora, desig- E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 14 nando los principales paraderos con sus nombres araucanos y situándolos en distancias aproximadas, calculadas en leguas. Mientras los geógrafos no nos den la situación exacta de estos puntos estratégicos, el croquis del mayor Bejarano será consultado con utilidad. En los Capítulos IV, V y VI haré también adiciones de trascendencia. Al tratar del río Colorado no omitiré las indicaciones dadas en 1833 por el piloto Bathurst para tomar la barra, datos que, sin duda, han sufrido modificaciones; pero que eso mismo los hace recomendables, porque facilitan la comparación de los estudios practicados con un intervalo largo de tiempo, permitiendo abrir opiniones sobre las variantes del fondo de aquella peligrosa barra. Recordaré la carta de Chiclana que comprende la sección de este río entre el punto en que lo pasó el general Pacheco en Choique Mahuida, de regreso del río Negro, y la boca del mar. Y por último, agregaré los datos de interés que pueda haber adquirido el Ministerio de la Guerra a consecuencia del brillante reconocimiento llevado a cabo por el teniente coronel D. Lorenzo Winter, analizando los resultados y comparándolos con lo que ya sabíamos sobre este río. Respecto a los ríos andinos y de la pampa central, tomaré en consideración los trabajos históricos y geográficos del Dr. D. José A. Sáez, comisionado de Mendoza para reunir datos y documentos sobre los límites de la provincia, trabajo que hace tiempo había encargado, que poseo al fin, y que trae una carta geográfica, en que las nacientes de los ríos andinos están trazadas con una precisión de que carecen la generalidad de las cartas. LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 15 Complementaré estos datos con el resumen de la conferencia que di en los salones de la Sociedad Científica Argentina el 15 de octubre, a propósito de la navegación de estos ríos y de la concentración de sus aguas, con extracto del debate a que mis ideas dieron lugar. La descripción general del territorio será también ampliada. El teniente coronel D. Manuel José Olascoaga, persona que ha vivido mucho tiempo en el teatro andino de mis investigaciones, ya al servicio de esta República ya al de Chile, ha publicado en el diario El Siglo, una reseña de sus viajes y de los datos reunidos sobre los valles del sud de Mendoza. Aprovecharé estos estudios que me merecen confianza, y que traen novedades descriptivas. Para redondear mis propósitos en esta parte del libro, haré un breve estudio de las riquezas del Pallén, y acumularé otros datos sobre el clima, pastos de la Pampa y puertos de la costa del Atlántico. En estos tres capítulos agregaré respectivamente las noticias de la exposición del secretario de Rosas, que avancen sobre las que ya contenían. El Capítulo VII está consagrado al estudio militar de esta cuestión. Mis observaciones sobre la materia fueron considerablemente restringidas en la primera edición, apremiado como me veía por la absoluta falta de tiempo, de modo que al reimprimir este capítulo he dado mayor desenvolvimiento a las ideas, apuntando nuevas consideraciones y no pocos datos históricos y científicos, que complementan mi pensamiento. E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 16 Un crítico distinguido ha observado de paso la brevedad de las noticias etnográficas que he condensado en el Capítulo VIII y tiene razón; pero no entraba en mi plan hacer un estudio de las costumbres y organización social de los indios, sino en aquellas de sus fases que más se relacionaban con la empresa militar que me ocupa. En una obra especial, que he comenzado sobre el hombre primitivo y cuyo primer tomo he concluido ya y anunciado, abordaré a fondo los estudios etnográficos, de que en el Capítulo VIII doy ligeras reseñas. No obstante, he creído conveniente tomar en consideración la sana advertencia del crítico, ampliando, aunque de una manera siempre limitada, esta parte del libro. Agregaré también la reseña de los últimos acontecimientos militares que se han desarrollado en la frontera en los meses de setiembre y octubre de este año, y una página histórica sobre acontecimientos descollantes que se ligan a las narraciones de carácter dramático incluidas en este capítulo. También encontrará novedad el lector en el capítulo que trata de la navegación de los ríos. Daré a conocer algunos trabajos realizados oficialmente a fin de obtener vapores adecuados para la navegación del río Negro y del río Colorado. El capítulo de las consideraciones generales será pulido, robustecido con nuevos elementos que he acopiado; y sufrirá análogas modificaciones la noticia bibliográfica y cartográfica, que ha merecido un elogio especial de críticos autorizados. En cuanto al Apéndice, solamente tengo que agregar a él la ley del Congreso de 1878, que no había sido dictada aún al aparecer la primera edición. LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 17 Tal es el plan de revisión y aumento a que obedece la segunda edición, que, como la primera, dedico a los jefes y oficiales del ejército expedicionario, como un homenaje de estimación, a la vez que como un libro manual, en que pueden hallar datos que les son necesarios y cuya utilidad palparán cuando estén en campaña. El Ministro de la Guerra ha tenido la bondad de invitarme a formar parte de la Expedición; pero no me es posible aceptar la invitación. Como he de complementar mi obra con dos tomos más, necesito viajar y observar personalmente en el territorio a que he consagrado estos estudios. El viaje sería estéril yendo con una de las columnas expedicionarias, porque apenas podría examinar el itinerario de ella; mientras que será fecundo, cuando asegurada la ocupación del río Negro y despejado el terreno, pueda yo hacer un viaje de circunvalación desde el río Negro hasta Mendoza y desde Mendoza hasta Buenos Aires, por el desierto. Tal es también el plan de mis trabajos futuros, emprendidos con el deseo de cooperar a la grandiosa empresa nacional, que, una vez realizada, será recordada entre las grandes campañas de la civilización, que ilustran el siglo XIX. Entonces al canal de Suez, al ferrocarril americano interoceánico, a la perforación de las grandes montañas para dar paso a la locomotora, y a la red del telégrafo que ciñe los contornos del planeta, la República Argentina habrá añadido, como obra fecunda del progreso sudamericano, la conquista de sus quince mil leguas de lozana tierra. Buenos Aires, 1° de noviembre de 1878. ESTANISLAO S. CEBALLOS E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 18 LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 19 CAPÍTULO I RESEÑA HISTÓRICA (1768-1878) Antecedentes de la cuestión fronteras. - Sistema español. - La Frontera Sur de la República hace un siglo. - Crisis de 1768 a 1796. - Desencanto público. - Temores a la política inglesa. - Origen de la idea de ocupar el río Negro. - Nuevos rumbos de la opinión. - Sus precursores en el siglo XVIII. - Breve análisis de los escritos de Falkner, Villarino, Viedma, Undiano y Gastelú, Azara, Viana y García. - La Expedición de 1833. - Resultados generales. - Opiniones contemporáneas. - Ley de 1867. - Proyecto reglamentario de 1870. - Ideas de los ex presidentes Mitre y Sarmiento. - Proyecto del Gobierno de Buenos Aires. - Reconocimiento del río Negro en 1872. - Operación combinada argentino-chilena. - Del Pacífico al Atlántico. - Actualidad de la cuestión. - Go ahead. ESTAMOS en la gestión fronteras como en el día de la partida: con un inmenso territorio al frente para conquistar y con E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 20 otro más pequeño a retaguardia para defender, por medio de un sistema débil y desacreditado1. No incumbe su responsabilidad a un hombre ni a un gobierno. Es la herencia recibida de la Madre Patria, que conservamos fielmente, a pesar de haberla hallado controvertida y de que nuestra corta bien que dolorosa experiencia la condena. Avanzar por medio de líneas artificiales y permanentes para ir conquistando zonas sucesivas: tal es el sistema español de frontera, reducido a su expresión más sencilla. Lo pone de manifiesto una ligera ojeada sobre el mapa de Buenos Aires. Los españoles marchaban previsora y firmemente, llevaban sus armas y la colonización al desierto, clavando la cruz y levantando la escuela al lado del fortín, como bases de la fundación de pueblos. Así, la mayor parte de nuestros centros de población rural, derivan de antiguas guardias, que ocupan en el mapa direcciones armónicas, formando líneas paralelas de Noroeste a Sudeste, rumbo general de la Conquista en su movimiento de avance tradicional sobre la pampa. En consecuencia, podemos contar las siguientes líneas, que marcan varias épocas del estado de la frontera, limitando las zonas sucesivamente ocupadas. La que arranca de Zárate y sigue por la Capilla del Señor, Villa de Luján, Cañuelas y 1 El competente crítico autor del artículo de La Nación sobre este libro, ha creído hallar en estas consideraciones un ataque infundado al sistema español y debemos, por consiguiente, aclarar nuestro pensamiento. No censuramos la conducta de los españoles, porque ellos no podían hacer más, escasos de elementos, en un inmenso y desconocido teatro y con millares de indios al frente. Hacemos cargo de haberla seguido a los contemporáneos, que dueños de recursos poderosísimos y más conocedores del teatro en que operan, no han debido permanecer reducidos al sistema defensivo que las circunstancias imponían a la colonia. Al emitir estas opiniones somos consecuentes con nuestra convicción de la eficacia de la ofensiva en la guerra contra los indios. LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 21 Chascomús. La de Areco, Mercedes, Navarro, Lobos, Guardia del Monte, dando frente al Salado; al Sur y al Noroeste de Buenos Aires. La del Salto, Chivilcoy, Saladillo, Las Flores y fortines de Monsalvo (Kakelhuincul, Marihuincul)2 etc. La línea, trazada ya en tiempos modernos por Rojas, Bragado Grande, 25 de Mayo, Esperanza (hoy General Alvear), Tapalqué, Azul, Tandil, Bahía Blanca y camino del Colorado. Por último, bajo la administración del señor Sarmiento, se inició el movimiento de avance que dio por resultado la línea de Ancaló (General Lavalle del Norte), General Paz, San Carlos, Blanca Grande, Olavarría, Sanquilcó (General Lavalle del Sur) y Sauce Corto. Este movimiento de avance fue análogo al que acaba de realizarse para tender la nueva paralela de Vutaloo, Tenquedlavquén, Huamini, Carahué y Puán, que da una línea permanente y la conquista de una ancha zona territorial. Limitarse a la ocupación permanente de una línea es desfallecer en medio del sistema defensivo, alternando con una ofensiva débil y difícilmente sostenible. Así lo han comprendido todos los que sienten pasión por el estudio del problema de la Frontera y que acumulan antecedentes para discurrir con acierto sobre lo que conviene hacer a fin de despejar la incógnita, sacando provecho de los inmensos sacrificios que la conquista de nuestras actuales porciones ha exigido a la República. La fe en el sistema español se desvanecía ya en el siglo pasado, pues se sabe que en 1768 algunos exploradores y 2 Marihuincul -. Voz araucana compuesta de Mari, diez y huincul colinas. - Kakelhuincul - De kakel, atravesar y huincul colinas. – Ambos nombres de caciques, a E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 22 propagandistas comenzaron a desacreditarlo, produciendo el desencanto público. Buenos Aires, dice un escritor antiguo3, cabeza del vasto Virreinato de este nombre, yacía en un rincón de las pampas, rodeada de pocos fuertes que formaban como una línea de circunvalación a menos de treinta leguas de sus arrabales; y Chascomús, Luján y Salto, marcaban los límites territoriales de una ciudad cuya jurisdicción se extendía hasta el Desaguadero. Tal es el juicio exacto que inspiraba el estado de la frontera sur de la República, al concluir el Virreinato de Bucarelli, en el año 1768. El virrey Vértiz recibió exhortaciones de avanzar sobre la pampa, para asegurar la dominación del río Salado, cuya línea estaba hasta entonces en poder de los vándalos; pero se prefirió trazar una nueva paralela de Rojas a la Guardia del Monte, apoyada en los fortines de Ranchos, Lobos, Navarra y Areco, construidos al borde de las lagunas del mismo nombre. Los indios hicieron en 1780 una formidable y sangrienta invasión sobre Luján, cuyos resultados advirtieron a los hombres de ideas el gran peligro en que yacían las fronteras y la ineficacia de sus medios de defensa. Comenzaron a la sazón a dibujarse nuevos horizontes; pero en 1796, al llegar Azara con la comisión demarcadora de los límites de España con el Portugal, halló a Buenos Aires, lo que parece. 3 PEDRO DE ANGELIS Discurso preliminar al Diario de la Expedición a la Sierra de la Ventana. (T. IV de la Colección). LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 23 dice Angelis, todavía reducida a los estrechos límites que le fueron trazados por sus fundadores. El pensamiento de la ocupación militar del río Negro, surgió a la sazón como tabla salvadora, no porque se buscara directamente esta manera de resolver la cuestión fronteras, sino como una idea incidental que cruzó la mente de los reales pilotos, que S. M. había mandado a hacer estudios en la costa patagónica, para defenderse de la política de Inglaterra. En efecto, en 1774 apareció la obra histórica, descriptiva, geográfica y etnográfica del misionero jesuita Thomas Falkner, que había vivido cuarenta años en nuestros desiertos, enseñando en las reducciones de indios de las sierras del Volcán y del río Colorado, y recorriendo los campos desde la Patagonia hasta Tucumán y el Chaco, a través de inmensos peligros y de asombrosas distancias4. La obra de este célebre autor, consultada hasta ahora con avidez por los historiadores y eruditos, fue editada en inglés, con el propósito de servir a los intereses de la Corona Británica contra los de España, a cuyo servicio se hallaba Falkner. El misionero inglés escribió la primera descripción del río Negro de que tengamos noticia, incurriendo en errores geográficos, muy comunes en el siglo pasado a consecuencia de la falta de exploraciones; pero que hoy han sido completamente rectificados y no pueden ser sostenidos con eficacia por personas ilustradas. Sin embargo, uno de aquellos errores del padre Falkner, está llamado a adquirir celebridad histórica, a consecuencia 4 THOMAS FALKNER, Descripción de la Patagonia y de las partes adyacentes de la América Meridional. (Colección de ANGELIS, t. I.) E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 24 del ruidoso papel que ha jugado en el grave conflicto que existe entre la República Argentina y la de Chile, sobre sus límites en la región austral. Falkner dijo, en efecto, sobre el río Negro: "Este río es el mayor de la Patagonia: se vacía en el Océano Occidental, y es conocido por varios nombres como el segundo Desaguadero o el Desaguadero de Nahuel-Huapí. Los españoles lo llaman el gran río de los Sauces, algunos indios Choele-choel; los puelches, Leuvú-comó, o el río por antonomasia, y Curú-leuvú quiere decir río Negro, que es el nombre que le dan los guilliches y peguenches. El paraje por donde le pasan desde el primero al segundo Desaguadero, Choele-Choel. No se sabe exactamente la fuente u origen de este río; pero se supone tenerla del río Sanquel: compónenla muchos ríos y arroyos. Va escondido por entre peñas quebradas y se estrecha en un canal profundo y angosto, harta que finalmente se manifiesta otra vez con grande y rápida corriente algo más arriba de Valdivia, pero al lado opuesto de la Cordillera.” Consúltese cualquier mapa de Sudamérica, y se verá que el error del padre Falkner consiste en suponer que el río argentino Negro y el río chileno Tolten, cuyos cursos siguen casi la misma latitud, eran una misma corriente de agua, extendida desde el Pacífico al Atlántico, a través de los Andes. La Corte de España, agitada por los amagos de Inglaterra sobre la Patagonia, adoptó por base de sus medidas y LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 25 expediciones, los datos del misionero inglés; y midiendo las distancias con arreglo a sus planos, dedújose que el río Negro, después de recorrer 300 leguas, se internaba en el río de Chile. El ministro Gálvez firmó en Aranjuez, el 8 de junio de 1778, las instrucciones para establecer fuertes y poblaciones en la costa del Río de la Plata hasta el Estrecho de Magallanes. Este documento señala como punto de particular importancia, la boca del río Negro, y según las noticias difundidas por Falkner, agrega: "Que el río Negro se interna por cerca de trescientas leguas del reino de Chile"5. El señor Ibañez, ministro de Relaciones Exteriores de Chile, pretendía en nota de 28 de enero de 1874, fundado en aquella frase, que el reino de Chile era la Patagonia, según las instrucciones de Gálvez. El Dr. D. Félix Frías, Plenipotenciario de la República Argentina en Santiago, desautorizó aquella interpretación, revelando que era geográfica y gramaticalmente insostenible. Posteriormente, el Dr. D. Vicente G. Quesada, en su importantísimo y patriótico libro La Patagonia6, refuta in extenso la cita del ministro Ibáñez, haciendo una interesante historia del origen, importancia y verdadera interpretación de las instrucciones, cuyo original en carácter de Apuntes, sin firma ni rubrica, fue examinado por el autor en el Archivo de Indias. 5 Este documento existía en el Archivo de Buenos Aires y lo publicó por primera vez D. PEDRO DE ANGELIS en su Memoria sobre la jurisdicción argentina en el Sur, impresa en Buenos Aires en 1852. (Véase el capítulo bibliográfico.) 6 Véase VICENTE G. QUESADA, La Patagonia y las Tierras Australes del Continente Americano. Buenos Aires, 1875, Págs. 143 y sigts. E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 26 Todas las crónicas están de acuerdo en afirmar que España se alarmó hondamente al conocer los estudios y exploraciones de Falkner, quien avanza el juicio de que ocupada la Patagonia por un enemigo de España, ésta viviría en continuo sobresalto por sus posiciones del Río de la Plata, y perdería Chile, cuya conquista se podría realizar, a juicio de aquel infatigable explorador, emprendiendo la navegación del río Negro hasta Valdivia, con una expedición militar. La corona de España se decidió entonces a acometer una serie de exploraciones en la costa de Patagonia y en su interior, a fin de ocupar ciertas posiciones estratégicas; y a la cabeza del movimiento descollaron D. Francisco y D. Antonio de Viedma, que ejercían de real orden la jurisdicción no disputada de Buenos Aires, sobre las costas y extensos territorios del Sur, y D. Basilio Villarino, piloto de la Real Armada7. Las instrucciones redactadas en Buenos Aires, en cumplimiento de reales órdenes, para proceder a la exploración del río Negro, traen fecha 18 de agosto de 1779 y no han sido publicadas. Fueron dirigidas a Viedma, que ejercía la superintendencia de los establecimientos de la costa patagónica, recomendándole que les diera cumplimiento a la brevedad posible. 7 Las instrucciones escritas y datadas de orden del Rey en Aranjuez, a 8 de junio de 1778, ordenando estas exploraciones, se titulan: Apuntes y Advertencias para las instrucciones que se deben formar en Buenos Aires por el Virrey de aquellas Provincias, con acuerdo del Intendente del Ejército y Real Hacienda de ellas, a los sujetos destinados por S. M. para establecer poblaciones y fuertes provisionales en la Bahía sin Fondo, en la de San Julián, u otros parajes de la costa oriental llamada Patagonia, que corre desde el Río de la Plata hasta el estrecho de Magallanes. LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 27 Este fue el primer paso avanzado con el propósito de buscar la sospechada comunicación fluvial entre el Atlántico y el Pacífico. Las instrucciones establecían dos maneras de realizar la exploración, facultando a Viedma para decidirse por cualquiera de ellas. Eran éstas: 1º Zarpar de la boca del río Negro a los 40° 55' de lat. y remontarlo hasta donde fuera navegable. 2º Salir de Mendoza, hasta el pasaje en que tiene lugar la confluencia de los ríos Tunuyán y Desaguadero, navegándolo hasta su confluencia con el Diamante y continuar por éste hasta el río Negro. Como lo advertimos ya, había una confusión completa sobre desarrollo y relación recíproca de los ríos andinos que corren al seno de la Pampa, y por eso las instrucciones trazan tan irrealizable itinerario. El Virrey pondera los peligros y contrariedades a que hay necesidad de hacer frente en esta clase de exploraciones, y recomienda a Viedma que elija para acometerlas un varón fuerte, denodado y de recursos en los trances difíciles. Ordena la formación de un Diario de exploración que debía contener la descripción general y detallada del río, el aspecto del país, los montes, pastos, aguadas, y cuanto pudiera convenir para el adelanto de los conocimientos geográficos8. En 1780 aún nada se había adelantado en este sentido y los reconocimientos habían sido limitados a las costas al norte y al sur del naciente pueblo de Carmen de Patagones. 8 Manuscrito en el Archivo General de la Provincia. (Colección: Río Negro.) E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 28 El 8 de agosto del mismo año el Virrey despachó de Buenos Aires el bergantín Nuestra Señora del Rosario, al mando del primer piloto D. Juan Pascual Callejas, especialmente encargado de levantar la carta del río Negro, su entrada, barra y surgidero9. El 14 de noviembre de 1780 oficia nuevamente el Virrey encareciendo la ejecución de las instrucciones de 1779 y le recomienda como principal objeto de la exploración, el reconocimiento de una vía pluvial entre Mendoza y Río Negro, cuya existencia no parecía dudosa, como se ha visto10. El 4 de mayo de 1781 el piloto Callejas zarpaba del río Negro, a bordo del bergantín Nuestra Señora de Belén, comisionado por Viedma para exponer de viva voz al Virrey de Buenos Aires, la falta de elementos para internarse por el río Negro, los que era necesario adquirir y enviar al Carmen para dar cima a tan osada empresa como es la de hallar el pasaje al reino de Chile, aprovechando la primavera inmediata, para la cual pide el pronto regreso de aquel piloto11. Desde 1781 a 1782 el tiempo fue empleado en acopiar elementos. Viedma pidió 30 hombres a Montevideo para agregar a los 60 que ya tenía disponibles; pero no logró obtener aquel valioso contingente12. Asimismo se decidió a abrir la campaña. Como Callejas había quedado en Buenos Aires de orden superior, dio el mando de la expedición al piloto D. Basilio Villarino, alférez de la real armada, que se había hecho notable en los recono- 9 Ibíd. 10 Ibíd. 11 Ibíd. 12 Ibíd. LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 29 cimientos de la costa desde la peligrosa barra del río Colorado, hasta la bahía San José. Viedma habíase establecido provisoriamente en el Carmen de Patagones, nueve millas al interior de la desembocadura del río Negro; y dio las reales instrucciones al piloto Villarino, para que se lanzara a la audaz navegación del río Negro, en la cual no ha sido superado por los exploradores que han seguido sus huellas. De regreso Villarino confeccionó una carta geográfica del río Negro, cuya copia hemos consultado en el Departamento de Ingenieros de la Provincia, y la acompañó de una Memoria en forma de Diario de navegación. Encargado aquel piloto de una exploración con propósitos políticos, para ocupar con las armas de España las tierras que Falkner parecía ofrecer a la codicia de la política inglesa, concibió como un resultado incidental de su famoso viaje, la idea que hasta hoy es el fundamento capital de la solución definitiva de la cuestión frontera. Efectivamente, al margen de aquella carta geográfica, en una extensa leyenda, el real piloto sugiere la idea de ocupar Choele-Choel y la confluencia de los ríos Neuquén y Negro, arrebatando así a los salvajes dos pasos indispensables, que les sirven para realizar sus saqueos en las pampas de Buenos Aires. La exploración del río Negro por Villarino, la fortificación de un costado de Choele-Choel realizada por él y la agitación que estos hechos determinaron entre los indios, contribuyeron a acentuar el movimiento reaccionario contra el sistema ineficaz de la defensa de la frontera sur, revelando E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 30 que aquel viaje, hecho con diferente designio, había dado, sin embargo, el resultado importante de descubrir la verdadera línea definitiva de la frontera sur, en la guerra del Virreinato de Buenos Aires contra los indios. La propaganda se fortifica a consecuencia de los desastres de la crisis fronteriza de 1768 a 1796, en que los principales jefes de frontera reclamaban en vano del Virrey el avance de las líneas al sur del Salado, por lo menos. La exploración de Villarino, realizada desde 1782 a 1783 origina la memorable presentación de 1º de mayo de 1784, dirigida al Marqués de Loreto, Virrey y Capitán General de las Provincias del Río de la Plata, por D. Francisco de Viedma, Gobernador e Intendente de las Provincias de Santa Cruz de la Sierra y Cochabamba y comisario superintendente de los establecimientos de la costa Sur. En ella el ilustre español hace presente las grandes ventajas que se ofrecían para el comercio de Cuyo y del sur de Chile con los descubrimientos de Villarino, pues había una nueva arteria de circulación humana que ahorraba grandes distancias; y agregaba que, a su juicio, era punto más importante y en que estribaba toda la felicidad de Buenos Aires, la tarea de evitar el destrozo de ganado que causaban los indios en la campaña de esta provincia. Pensaba que sería realizar una obra trascendental, aprovechar los inmensos campos que corren desde Buenos Aires hasta el río Negro; y para prestigiar su pensamiento, acumulaba datos que había recogido de labios de los indios, además de los que ya había dado a conocer Villarino en su carta y LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 31 Diario de viaje, respecto a la importancia estratégica del río Negro. Viedma sintetiza su sensato y fundamental proyecto en términos que preferimos copiar en seguida: "Tomado un verdadero conocimiento de estos pasos y caminos, diré, podrían fortificarse y repararse extendiendo a ellos las Guardias de las Fronteras, porque cortadas estas avenidas y la de Choele-Choel, quedaban libres las demás campañas; ya Buenos Aires y poblaciones del río Negro se daban la mano por tierra, para su comunicación, para la cría y fomento de ganado, y para la extensión de sus poblaciones. Véase pues qué ventajas tan grandes resultaban a la Provincia, y aun a todo el reino del reconocimiento y seguridad de esos pasos “ Y en otra. parte agrega: “Tomado el sitio de Choele-Choel ya aseguramos el pasaje para los indios de aquellas naciones (pehuelches y araucanos) que son numerosísimos: le quitamos estos enemigos a los campos y vamos preparando la internación y demás proyectos que puede atraernos el río Negro, por la parte de Valdivia.” Nada se hizo a iniciativa de tan cuerdos vasallos de los reyes de España; pero las ideas hacían camino, como lo demuestra otro proyecto en el mismo sentido que fue dirigido al rey por el capitán de las tropas que guarnecían la frontera de Mendoza, D. Sebastián de Undiano y Gastelú, quien había explorado los desiertos del sur de su frontera, allá por los E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 32 años en que Villarino corría del Atlántico a los Andes. Hasta 1826, Undianu perseveraba en llamar a la línea del río Negro, la llave de la pampa. Comienza su representación al Rey declarando: "Que deseoso del mayor bien del Estado se atreve a proponer a S. M. la conquista de diez y siete mil leguas cuadradas de tierra situadas en el mejor suelo del Universo y en una de las orillas del extendidísimo Imperio, conquista para la cual no hay que chocar con ninguna potencia extranjera, porque todo ha de hacerse en un país que pertenece a la Corona de Castilla.” Hace la relación de sus exploraciones en las tierras del sur, consigna datos geográficos importantes sobre las regiones andinas del río Negro y los cursos de agua que corren al norte de éste, concluyendo por condensar su pensamiento así: "Poblaríase, pues, este país comenzando por la traslación de los fuertes de esta Frontera de Buenos Aires a la orilla izquierda o septentrional del río Negro.13" 13 El ingeniero español D. Sebastián de Undiano y Gastelú salió de Pamplona en el último tercio del siglo XVIII para dirigirse a Buenos Aires, cediendo a exhortaciones de la esposa del Virrey de Lima, que lo proveyó de eficaces letras de recomendación. Llegado a esta capital, Undiano fue empleado en el Fuerte, pasando a Lima algunos años más tarde. De allí se trasladó a Mendoza por negocios, y tuvo ocasión de realizar veinte viajes entre Mendoza y Buenos Aires, ocupado en asuntos mercantiles, desviándose siempre de los caminos del correo con el fin de ensanchar sus estudios y observación sobre la Naturaleza y la Geografía de la Pampa. El Rey envió a Undiano los despachos de capitán del Regimiento de caballería de milicias, formado en Mendoza de voluntarios, al frente del cual se distinguió en la guerra contra los indios, a quienes Undiano acostumbraba buscar y sablear en sus propias tolderías. Sus méritos en este servicio le granjearon la consideración general en Mendoza y fue electo alcalde de primer voto, para cuya alta dignidad fue reelecto durante varios años consecutivos. LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 33 Desesperante era la situación de la frontera, cuando llegó al Río de la Plata el distinguido geógrafo B. Félix Azara, quien, como se ha dicho, se sorprendió al hallar la capital del Virreinato estrechada por las chuzas del salvaje, reducida al terreno mal guardado aún por sus líneas de fortines. Azara partió con la comisión geográfica, de que formaba parte el ingeniero Cerviño y el piloto Insiarte, a practicar un reconocimiento sobre la línea de fortines, con encargo de De alcalde de primer voto pasó a juez consular y sucesivamente desempeñó puestos honoríficos y distinguidos en la Administración Civil y en el departamento militar. Un manuscrito de aquella época que tenemos a la vista dice: "Fue dicho capitán Undiano el que organizó el servicio militar en Mendoza, en donde, a la cabeza de las tropas salió e hizo muchísimas excursiones contra los indios, levantando a la vez planos de todos los territorios que recorría.” Es decir, Undiano no fue de ninguna manera gravoso al Erario, pues realizó todas esas excursiones en sus propios caballos y a su sola costa, impulsado sólo por el patriotismo y por el anhelo de madurar el célebre plan de Frontera que debía presentar en 1804. Casó en Mendoza en la familia de Gamboa y enviudó, volviendo a enlazarse con la señorita Justa Zeballos, de cuyo matrimonio hubo dos hijos: Don Juan Bautista y Doña justa de Undiano. En 1804 salió de Mendoza para Buenos Aires, en cuyo puerto debía embarcarse para España, en pos de su proyecto de fronteras; pero le impidió la salida la declaración de guerra lanzada por la Gran Bretaña contra España y lo tomaron en Buenos Aires las invasiones inglesas. Concurrió valientemente a la defensa y volvió a la vida tranquila del hogar. En 1811, fue denunciado como realista y condenado a muerte dos veces; pero la justicia lo amparó, y merced a algunos amigos que garantizaron de su lealtad a la Junta fue salvado. El ilustre doctor Moreno supo atraérselo, comprendiendo lo útil que son a los gobiernos los hombres de los méritos de Undiano, y en 1811 la junta le ordenaba levantar la carta geográfica de la Provincia de Buenos Aires, cuya carta debe existir en los archivos o entre los papeles del Dr. Moreno, secretario de la junta. Concluida esa tarea la junta le remitió varias veces el nombramiento de Partidor de Bienes, empleo que rehusaba Undiano, devolviendo los oficios con estas palabras: Soy español. .. Estaba prohibido admitirlos en los empleos; pero instado para que ocupara el puesto, accedió al fin a los deseos del Gobierno patriota y lo desempeñó gratuitamente durante varios años. El 16 de julio de 1826 se embarcó para España con su hijo Juan Bautista y se afincó en Pamplona, su ciudad natal, donde falleció el 23 de setiembre de 1829. E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 34 proyectar las reformas inmediatas; y de regreso formuló su conocido memorial, presentado al Virrey, datado en Buenos Aires a 31 de julio de 1796, en el cual aconseja las reformas de la línea existente, y se engolfa en interesantes consideraciones generales sobre el problema secular de la Frontera, concluyendo por declararse partidario de la línea del río Negro. Al recomendar esta solución Azara dice que le "ha parecido indicar a S. M. otro medio de asegurar la tranquilidad y posesión de las Pampas en mayor brevedad, ventaja y extensión". Afianza su opinión en los resultados del viaje consumado por Villarino, discute las ventajas políticas y económicas de la línea del río Negro y concluye así: "Tenemos franca la entrada en el río Negro y un establecimiento, chalupas y carretas en su boca: todo está incitando a continuar.” Tales son los precursores de la traslación de la Frontera sur de la República al río Negro, cuya iniciativa debía recibir en nuestro siglo el concurso de la opinión radical de los que conocen la cuestión y consultan los grandes intereses políticos, diplomáticos y económicos de la Nación. En 1815 se oye una nueva voz, apoyada en la razón, en la historia y en los hechos contemporáneos. Es la del capitán don Francisco Javier de Viana, natural de Montevideo y residente en Chascomús, quien recopila los antecedentes geográficos sobre los ríos Diamante, Colorado y Negro, LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 35 declarándolos la base de nuestro sistema de defensa fronteriza, y propone que se abra la marcha porque "la empresa es gloriosa, no sólo por su grandeza, sino también por el relevante servicio que se hace a Dios y a la humanidad". Viana agregaba: "Pasado un decenio del establecimiento de la línea sobre el Colorado, no dudo que podrá trasladarse la frontera a los últimos caudalosos ríos, Negro y Diamante. El primero nace en la cordillera de los Andes no muy distante de Villa Rica en el reino de Chile, corriendo en dirección N.O.-S.O. enriqueciéndole el Diamante con sus aguas en la dirección N.-S. por espacio de 90 leguas hasta su barra, inmediata a una bien áspera serranía desde donde corre el Negro N.O.-S.E. 90 leguas hasta la barra, no muy distante de la Villa de San José en la costa patagónica. Desde este punto hasta la barra del Diamante, en el expresado Negro deberán establecerse ocho guardias, y las estancias intermedias en los términos dichos anteriormente, e igual número desde la expresada barra a la distancia que convenga de la del Fuerte de San Carlos de la jurisdicción de Mendoza; debiendo fundarse un pueblo en la confluencia del Diamante y otro próximo a dicha Villa de San Carlos.” Los trabajos del coronel D. Pedro Andrés García pertenecen a la época de la Independencia. Angelis los ha dado a E S T A N I S L A O S . Z E B A L L O S 36 conocer en su citada Colección y se expresa así sobre el origen y sustancia de las opiniones de aquel distinguido jefe: "Los acontecimientos del año diez cambiaron el aspecto de los negocios, y uno de los primeros cuidados de la junta que se organizó entornes, fue poner la campaña al abrigo de las incursiones de los bárbaros: con cuyo objeto hizo salir una expedición para Salinas, al mando del coronel García, con el encargo de proyectar un plan de defensa, fundado en los datos que le suministraría la inspección ocular del terreno, y la actitud de las tribus que lo ocupaban. En una memoria con que este oficial acompañó al gobierno el Diario de su viaje, insistió en la necesidad de ocupar la línea del Colorado y del río Negro y de establecer un cuartel general en Salinas, para poblar sucesivamente las Sierras de Guaminí, de la Ventana, y del Volcán; y de trasladar más al sur la frontera de Córdoba y de Cuyo para ampliar la jurisdicción de estas provincias.” Redujo, agrega Angelis, en otro lugar, el problema a un postulado, a saber: "Que la mejor línea de defensa es la que siendo más corta, abrace y guarde la mayor extensión de terreno posible. 14" Rosas, alentado por supremas ambiciones e iluminado por aquella sagacidad, que constituía uno de los rasgos prominentes de su fisonomía moral, asumió en 1833, bajo la 14 T. IV de la Colección LA CONQUISTA DE QUINCE MIL LEGUAS 37 administración del general D. Juan Ramón Balcarce, la responsabilidad de conducir las tropas de Buenos Aires en la primera y única tentativa fundamental de trasladar las fronteras al nuevo teatro, sobre las márgenes del río Negro, operando al frente del ejército de Buenos Aires. El movimiento que esta expedición produjo en el país fue notable, y hasta los Estados más pobres y sin fronteras, como La Rioja y Catamarca, se apresuraron a contribuir con armas, equipos, soldados y dinero. El mando del ejército expedicionario, |
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