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DON JUÁN TENORIO.30 Oct 13 - 10:33 DON JUAN TENORIO JOSÉ ZORRILLA DRAMA RELIGIOSO-FANTÁSTICO EN DOS PARTES Al señor DON FRANCISCO LUIS DE VALLEJO en prenda de buena memoria, su mejor amigo, Madrid, marzo de 1844. JOSÉ ZORRILLA PERSONAS DON JUAN TENORIO DON LUIS MEJÍA DON GONZALO DE ULLOA, comendador de Calatrava DON DIEGO TENORIO DOÑA INÉS DE ULLOA DOÑA ANA DE PANTOJA CRISÓFANO BUTTARELLI MARCOS CIUTTI BRÍGIDA PASCUAL EL CAPITÁN CENTELLAS DON RAFAEL DE AVELLANEDA LUCÍA LA ABADESA DE LAS CALATRAVAS DE SEVILLA LA TORNERA DE ÍDEM GASTÓN MIGUEL UN ESCULTOR DOS ALGUACILES UN PAJE (que no habla) LA ESTATUA DE DON GONZALO (él mismo) LA SOMBRA DE DOÑA INÉS (ella misma) CABALLEROS SEVILLANOS, ENCUBIERTOS, CURIOSOS, ESQUELETOS, ESTATUAS, ÁNGELES, SOMBRAS, JUSTICIA y PUEBLO La acción en Sevilla por los años 1545, últimos del Emperador Carlos V. Los cuatro primeros actos pasan en una sola noche. Los tres restantes, cinco años después, y en otra noche. PARTE PRIMERA ACTO PRIMERO Libertinaje y escándalo PERSONAS Don Juan, don Luis, don Diego, don Gonzalo, Buttarelli, Ciutti, Centellas, Avellaneda, Gastón, Miguel, Caballeros, curiosos, enmascarados, rondas Hostería de CRISTÓFANO BUTTARELLI. Puerta en el fondo que da a la calle: mesas, jarros y demás utensilios propios de semejante lugar ESCENA PRIMERA DON JUAN, con antifaz, sentado a una mesa escribiendo; BUTTARELLI y CIUTTI, a un lado esperando. Al levantarse el telón, se ven pasar por la puerta del fondo MÁSCARAS, ESTUDIANTES y PUEBLO con hachones , músicas, etc. JUAN. ¡Cuál gritan esos malditos! Pero, ¡mal rayo me parta si en concluyendo la carta no pagan caros sus gritos! (Sigue escribiendo.) BUTTA. (A CIUTTI.) Buen Carnaval. CIUTTI. (A BUTTARELLI.) Buen agosto 5 para rellenar la arquilla. BUTTA. ¡Quia! Corre ahora por Sevilla poco gusto y mucho mosto. Ni caen aquí buenos peces, que son casas mal miradas 10 por gentes acomodadas y atropelladas a veces. CIUTTI. Pero hoy... BUTTA. Hoy no entra en la cuenta, Ciutti: se ha hecho buen trabajo. CIUTTI. ¡Chist! Habla un poco más bajo, 15 que mi señor se impacienta pronto. BUTTA. ¿A su servicio estás? CIUTTI. Ya ha un año. BUTTA. ¿Y qué tal te sale? CIUTTI. No hay prior que se me iguale; tengo cuanto quiero, y más. 20 Tiempo libre, bolsa llena, buenas mozas y buen vino. BUTTA. ¡Cuerpo de tal, qué destino! CIUTTI. (Señalando a DON JUAN.) Y todo ello a costa ajena. BUTTA. ¿Rico, eh? CIUTTI Varea la plata. 25 BUTTA. ¿Franco? CIUTTI. Como un estudiante. BUTTA. ¿Y noble? CIUTTI. Como un infante. BUTTA. ¿Y bravo? CIUTTI. Como un pirata. BUTTA. ¿Español? CIUTTI. Creo que sí. BUTTA. ¿Su nombre? CIUTTI. Lo ignoro en suma. 30 BUTTA. ¡Bribón! ¿Y dónde va? CIUTTI. Aquí. BUTTA. Largo plumea. CIUTTI. Es gran pluma. BUTTA. ¿Y a quién mil diablos escribe tan cuidadoso y prolijo? CIUTTI. A su padre. BUTTA. ¡Vaya un hijo! 35 CIUTTI. Para el tiempo en que se vive, es un hombre extraordinario. Mas silencio. JUAN. (Cerrando la carta.) Firmo y plego. ¿Ciutti? CIUTTI. ¿Señor? JUAN. Este pliego irá dentro del horario 40 en que reza doña Inés a sus manos a parar. CIUTTI. ¿Hay respuesta que aguardar? JUAN. Del diablo con guardapiés que la asiste, de su dueña, 45 que mis instrucciones sabe, recogerás una llave, una hora y una seña: y más ligero que el viento aquí otra vez. CIUTTI. Está bien. (Vase.) 50 ESCENA II DON JUAN, BUTTARELLI JUAN. Cristófano, vieni quà. BUTTA. Eccellenza! JUAN. Senti. BUTTA. Sento. Ma ho imparato il castigliano, se è più facile al signor la sua lingua... JUAN. Sí, es mejor; 55 lascia dunque il tuo toscano, y dime: ¿don Luis Mejía ha venido hoy? BUTTA, Excelencia, no está en Sevilla. JUAN. ¿Su ausencia dura en verdad todavía? 60 BUTTA. Tal creo. JUAN. ¿Y noticia alguna no tienes de él? BUTTA. ¡Ah! Una historia me viene ahora a la memoria que os podrá dar... JUAN. ¿Oportuna luz sobre el caso? 65 BUTTA, Tal vez. JUAN. Habla, pues. BUTTA. (Hablando consigo mismo.) No, no me engaño: esta noche cumple el año, lo había olvidado. JUAN. ¡Pardiez! ¿Acabarás con tu cuento? BUTTA. Perdonad, señor: estaba 70 recordando el hecho. JUAN. ¡Acaba, vive Dios!, que me impaciento. BUTTA. Pues es el caso, señor, que el caballero Mejía por quien preguntáis, dio un día 75 en la ocurrencia peor que ocurírsele podía. JUAN. Suprime lo al hecho extraño; que apostaron me es notorio a quien haría en un año, 80 con más fortuna, más daño, Luis Mejía y Juan Tenorio. BUTTA. ¿La historia sabéis? JUAN. Entera; por eso te he preguntado por Mejía. BUTTA. ¡Oh! Me pluguiera 85 que la apuesta se cumpliera, que pagan bien y al contado. JUAN. ¿Y no tienes confianza en que don Luis a esta cita acuda? BUTTA. ¡Quia! Ni esperanza: 90 el fin del plazo se avanza, y estoy cierto que maldita la memoria que ninguno guarda de ello. JUAN. Basta ya. Toma. BUTTA. ¡Excelencia! (Saluda profundamente.) ¿Y de alguno 95 de ellos sabéis vos? JUAN. Quizá. BUTTA. ¿Vendrán, pues? JUAN. Al menos uno; mas por su acaso los dos dirigen aquí sus huellas el uno del otro en pos, 100 tus dos mejores botellas prevénles BUTTA. Mas... JUAN. ¡Chito!... Adiós. ESCENA III BUTTARELLI ¡Santa Madonna! De vuelta Mejía y Tenorio están sin duda... y recogerán 105 los dos la palabra suelta. ¡Oh!, sí; ese hombre tiene traza de saberlo a fondo. (Ruido dentro.) ¿Pero qué es esto? (Se asoma a la puerta.) ¡Anda! ¡El forastero está riñendo en la plaza! 110 ¡Válgame Dios! ¡Qué bullicio! ¡Cómo se le arremolina chusma...! ¡Y cómo la acoquina él solo...! ¡Puf! ¡Qué estropicio! ¡Cuál corren delante de él! 115 No hay duda, están en Castilla los dos, y anda ya Sevilla toda revuelta. ¡Miguel! ESCENA IV BUTTARELLI, MIGUEL MIGUEL. Che comanda? BUTTA. Presto qui servi una tavola, amico: 120 e del Lacryma più antico porta due bottiglie. MIGUEL. Sí, signor padron. BUTTA. Micheletto, apparecchia in carità lo più rico que si fa: affrettati! 125 MIGUEL. Già mi affretto, signor padrone. (Vase.) ESCENA V BUTTARELLI, DON GONZALO GONZA. Aquí es. ¿Patrón? BUTTA, ¿Qué se ofrece? GONZA. Quiero hablar con el hostelero. BUTTA. Con él habláis; decid, pues 130 GONZA. ¿Sois vos? BUTTA. Sí; mas despachad, que estoy de priesa. GONZA. En tal caso, ved si es cabal y de paso esa dobla, y contestad. BUTTA. ¡Oh, excelencia! GONZA. ¿Conocéis 135 a don Juan Tenorio? BUTTA. Sí. GONZA. ¿Y es cierto que tiene aquí hoy una cita? BUTTA. Oh! ¿Seréis vos el otro? GONZA. ¿Quién? BUTTA. Don Luis. GONZA. No; pero estar me interesa 140 en su entrevista. BUTTA. Esta mesa les preparo; si os servís en esotra colocaros, podréis presenciar la cena que les daré... ¡Oh! Será escena 145 que espero que ha de admiraros. GONZA. Lo creo. BUTTA. Son, sin disputa, los dos mozos más gentiles de España. GONZA. Sí, y los más viles también. BUTTA. ¡Bah! Se les imputa 150 cuanto malo se hace hoy día; mas la malicia lo inventa, pues nadie paga su cuenta como Tenorio y Mejía. GONZA. ¡Ya! BUTTA. Es afán de murmurar 155 porque conmigo, señor, ninguno lo hace mejor, y bien lo puedo jurar. GONZA. No es necesario: mas... BUTTA. Qué? GONZA. Quisiera yo ocultamente 160 verlos, y sin que la gente me reconociera. BUTTA. A fe que eso es muy fácil, señor. Las fiestas de carnaval, al hombre más principal 165 permiten, sin deshonor de su linaje, servirse de un antifaz, y bajo él, ¿quién sabe, hasta descubrirse, de qué carne es el pastel? 170 GONZA. Mejor fuera en aposento contiguo... BUTTA. Ninguno cae aquí. GONZA. Pues entonces, trae el antifaz. BUTTA. Al momento. ESCENA VI DON GONZALO No cabe en mi corazón 175 que tal hombre pueda haber, y no quiero cometer con él una sinrazón. Yo mismo indagar prefiero la verdad..., mas, a ser cierta 180 la apuesta, primero muerta que esposa suya la quiero. No hay en la tierra interés que, si la daña, me cuadre; primero seré buen padre, 185 buen caballero después. Enlace es de gran ventaja, mas no quiero que Tenorio del velo del desposorio la recorte una mortaja. 190 ESCENA VII DON GONZALO; BUTTARELLI, que trae un antifaz BUTTA. Ya está aquí. GONZA. Gracias, patrón: ¿Tardarán mucho en llegar? BUTTA. Si vienen no han de tardar: cerca de las ocho son. GONZA. ¿Esa es hora señalada? BUTTA. Cierra el plazo, y es asunto 195 de perder, quien no esté a punto de la primera campanada. GONZA. Quiera Dios que sea una chanza, y no lo que se murmura. 200 BUTTA. No tengo aún por muy segura de que cumplan, la esperanza; pero si tanto os importa lo que en ello sea saber, pues la hora está al caer, 205 la dilación es ya corta. GONZA. Cúbrome, pues, y me siento. (Se sienta en una mesa a la derecha y se pone el antifaz.) BUTTA. (Curioso el viejo me tiene del misterio con que viene... Y no me quedo contento 210 hasta saber quién es él.) (Limpia y trajina, mirándole de reojo.) GONZA. (¡Qué un hombre como yo tenga que esperar aquí, y se avenga con semejante papel! En fin, me importa el sosiego 215 de mi casa, y la ventura de una hija sencilla y pura, y no es para echarlo a juego.) ESCENA VIII DON GONZALO, BUTTARELLI; DON DIEGO, a la puerta del fondo DIEGO. La seña está terminante, aquí es: bien me han informado; 220 llego, pues. BUTTA. ¿Otro embozado? DIEGO. ¡Ah de esta casa! BUTTA. Adelante. DIEGO. ¿La hostería del laurel? BUTTA. En ella estáis, caballero. DIEGO. ¿Está en casa el hostelero? 225 BUTTA. Estáis hablando con él. DIEGO. ¿Sois vos Buttarelli? BUTTA. Yo. DIEGO. ¿Es verdad que hoy tiene aquí Tenorio una cita? BUTTA. Sí DIEGO. ¿Y ha acudido a ella? BUTTA. No. 230 DIEGO. ¿Pero acudirá? BUTTA. No sé. DIEGO. ¿Le esperáis vos? BUTTA. Por si acaso venir le place. DIEGO. En tal caso, yo también le esperaré. (Se sienta en el lado opuesto a DON GONZALO.) BUTTA. ¿Que os sirva vianda alguna 235 queréis mientras? DIEGO. No: tomad. (Dale dinero.) BUTTA. ¡Excelencia! DIEGO. Y excusad conversación importuna. BUTTA. Perdonad. DIEGO. Vais perdonado: dejadme, pues. BUTTA. (¡Jesucristo! 240 En toda mi vida he visto hombre más mal humorado.) DIEGO. (¡Qué un hombre de mi linaje descienda a tan ruin mansión! Pero no hay humillación 245 a que un padre no se baje por un hijo. Quiero ver por mis ojos la verdad y el monstruo de liviandad a quien pude dar el ser.) 250 (BUTTARELLI, que anda arreglando sus trastos, contempla desde el fondo a DON GONZALO y a DON DIEGO, que permanecerán embozados y en silencio.) BUTTA. ¡Vaya un par de hombres de piedra! Para éstos sobra mi abasto: mas, ¡pardiez!, pagan el gasto que no hacen, y así se medra. ESCENA IX BUTTARELLI, DON GONZALO, DON DIEGO, EL CAPITÁN CENTELLAS, DOS CABALLEROS, AVELLANEDA AVELLA. Vinieron, y os aseguro 255 que se efectuará la apuesta. CELATE. Entremos, pues. ¡Buttarelli! BUTTA. Señor capitán Centellas, ¿vos por aquí? CELATE. Sí, Cristófano. ¿Cuándo aquí sin mi presencia 260 tuvieron lugar las orgías que han hecho raya en la época? BUTTA. Como ha tanto tiempo ya que no os he visto... CELATE. Las guerras del emperador, a Túnez 265 me llevaron; mas mi hacienda me vuelve a traer a Sevilla; y, según lo que me cuentan, llego lo más a propósito para renovar añejas 270 amistades. Conque apróntanos luego unas cuantas botellas, y en tanto que humedecemos la garganta, verdadera relación haznos de un lance 275 sobre el cual hay controversia. BUTTA. Todo se andará, mas antes dejadme ir a la bodega. VARIOS. Sí, sí. ESCENA X DICHOS, menos BUTTARELLI CENTE. Sentarse, señores, y que siga Avellaneda 280 con la historia de don Luis. AVELLA. No hay ya más que decir de ella, sino que creo imposible que la de Tenorio sea más endiablada, y que apuesto 285 por don Luis. CENTE. Acaso pierdas. Don Juan Tenorio se sabe que es la más mala cabeza del ore, y no hubo hombre alguno que aventajarle pudiera 290 con sólo su inclinación; ¿conque qué hará si se empeña? AVELLA. Pues yo sé bien que Mejía las ha hecho tales, que a ciegas se puede apostar por él. 295 CENTE. Pues el capitán Centellas pone por don Juan Tenorio cuanto tiene. AVELLA. Pues se acepta por don Luis, que es muy mi amigo. CENTE. Pues todo en contra se arriesga; 300 porque no hay como Tenorio otro hombre sobre la tierra, y es proverbial su fortuna y extremadas sus empresas. ESCENA XI DICHOS, BUTTARELLI, con botellas BUTTA. Aquí hay Falerno, Borgoña, 305 Sorrento. CENTE. De lo que quieras sirve, Cristófano, y dinos: ¿qué hay de cierto en una apuesta por don Juan Tenorio ha un año y don Luis Mejía hecha? 310 BUTTA. Señor capitán, no sé tan a fondo la materia que os pueda sacar de dudas, pero diré lo que sepa. VARIOS. Habla, habla. BUTTA. Yo, la verdad, 315 aunque fue en mi casa mesma la cuestión entre ambos, como pusieron tan larga fecha a su plazo, creí siempre que nunca a efecto viniera; 320 así es, que ni aun me acordaba de tal cosa a la hora de ésta. Mas esta tarde, sería el anochecer apenas, entróse aquí un caballero 325 pidiéndome que le diera recado con que escribir una carta: y a sus letras atento no más, me dio tiempo a que charla metiera 330 con un paje que traía, paisano mío, de Génova. No saqué nada del paje, que es, por Dios, muy brava pesca; mas cuando su amo acababa 335 su carta, le envió con ella a quien iba dirigida: el caballero, en mi lengua me habló, y me pidió noticias de don Luis. Dijo que entera 340 sabía de ambos la historia, y que tenía certeza de que al menos uno de ellos |
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